Hola a todos los que visitan este espacio. Quice compartir estas poesías que nacen de mi alma. deseo sean de su agrado.

SUTIL BELLEZA

Luces radiante cual fino diamante,

Robas las miradas y muchos deseos,

Sacia los caprichos de su galán amante

Ufanas de la vida con sus coqueteos.

Sedosa y muy suave luces radiante,

Cotizada y reñida por el incauto varón

Que presume amoríos cual ágil galante,

Que sueña quedarse con tal galardón.

Más, es pasajera tan sutil belleza

Igual que la flor que brilla en primavera

Se opaca la luz y con ella la delicadezaEl tiempo reclama con decisión severa.

De cándida moza, a decrepito ser,

Es inevitable llegar a la vejez,

Prefiere en el fondo desaparecer,

Que vivir sumida en la ridiculez.

Así es la belleza, vana y pasajera,

Se lleva al final  la misma mortaja,

La muerte es igual y de tal manera,

Que llega al instante y nada la ataja.

Dos rostros marcados en un mismo ser,

Belleza lozana y la cruel vejez,

Virtud deseada por toda mujer,

Mas, al final odiada...¡Total idiotez!

BAJO LA PIEL

 

Vives impregnada cual sabor a miel,

Escondida su esencia y su candidez,

Bajo la sutileza de mi delicada piel,

Solo visible a mis ojos y a mi desnudez.

Secretos guardados que huyen del bien,

Prisioneros viven, se siente a granel,

Engaña a la vida, y así mismo también,

Cabalga en la vida, cual brioso corcel.

Escondido vive bajo la piel,

Teme al mundo externo y a su desfachez,

Encontrar desilusión cual amarga hiel,

Y vivir sumido en la ridiculez.

Habla consigo mismo, cual amigo fiel,

Confidente y seguro comparten muy bien,

Momentos felices y dolores también,

Los talla en la vida con fino cincel.

Suspirando vive al atardecer,

Tejiendo en el viento místico ideal,

Ocupado vive hasta al amanecer,

No escapa a su vida, sabes que es real.

*

QUÉ PESAR

Te pedí perdón y te ofrecí mi mano

Tú partiste y me diste la espalda,

Me dolió en el alma, pues eras mi hermano,

Tan preciado y querido cual fina esmeralda.

Qué pesar amigo mío..

Que por culpa de amoríos,

Nuestra amistad se helara como frío,

Y se riñera cual fieros corsarios.

Caí en las marañas de la perdición,

Me sedujo una mirada y un te quiero,

Besé esos labios que tú añorabas con pasión,

Ella me quiso a mí, perdona, soy sincero.

El amor es así, inoportuno,

Cambia una vida en un segundo,

Terminó una amistad, no fue oportuno,

Es una ruleta rusa que gira por todo el mundo.

Sé que al transcurrir los años,

Todo cambie, nada es constante

Posiblemente venga el cruel desengaño,

Y entonces añoraré tenerte al instante.

EL CANTO DEL MIRLO

Triste e indiferente se oye su lamento,

Canta a la vida, la pérdida de su amada,

Sumido en un extraño aposento,

Se oye un triste lamento en la madrugada.

De vez en cuando visita su nido,

Que vació y frío espera su regreso,

Allí en silencio sin emitir sonido,

Contempla su nido, sobre aquel árbol grueso.

Extiende sus alas, no quiere volar,

La llama incesante, con su cantar,

Es un lamento que hace llorar,

Canta el mirlo, canta sin parar.

De pronto al instante deja de cantar,

Sobre yerba seca, fría y yerta está,

Vuela a su lado para lamentar,

Tan dolorosa,  pérdida nefasta.

Una triste mañana del mes de abril,

En el frío nido de aquel árbol viejo,

Encontré al mirlo en estado febril,

Lo acompañaba un triste azulejo.

Esa tarde gris, en su nido yerto,

Con sus alas extendidas,

Lo encontré ya muerto,

Aferrado a su nido con sus garras prendidas.

Cual incomprensible es el lamento animal,

Pasa indiferente a nuestro mirar,

Solo nos complace pregonar el mal,

A los animales también les es grato amar.

MUJER OLVÍDALO

Mujer, no llores más, tu dolor es vano,

Deja de pensar en tu ingrato esposo,

Quizás pronto te proponga otro fulano,

Amores y caricias y pronto reposo.

Imagina que él era basto y rudo,

Que ya de él no queda ni la sombra,

Que cuando ahora te vea, quede lívido y mudo,

Sé que de tu cándida belleza ahora él te asombra.

Cuando te acuestes en tu frío lecho,

No pienses que así estas con ella,

Pon tus manos en tu agitado pecho,

Y sueñes con que aún eres muy bella.

Deja de llorar cual plañidera,

Fundida en el dolor y la quimera

Hombres hay a montón por doquiera,

Eso sí, cuídate de no ser una pérfida ramera.

EL FRÍO DE LA NOCHE

 

El frío de la noche me pregunta por ti.

No le respondo por que no me entenderás,

Solo sé que te alejaste de mí,

Y que ya jamás nunca regresarás.

Quizás hayas corrido con suerte,

Lo cierto es que ahora estoy solo,

Esperando el llamado de la muerte,

Y llevando en mi alma la frialdad del polo.

Ese día, que me dejaste el rojo estío del amor,

Mi alma murmuraba silenciosa al viento,

Plegarias incesantes que se tornaron en clamor,

Tornándose mi alcoba  en un frío aposento.

Antes que de tristeza y dolor yo sucumba,

Dejo tras estos versos, mi último cantar,

Quizás lágrimas viertas sobre mi tumba,

O te alejes para siempre sin nada que lamentar.

Ese brillo de amor que un día afloró a tus ojos,

Luce opaco y empañado por el llanto,

Pues no quedan de mí, más que fríos despojos,

Mi alma se ha marchado de la mano de un santo.

DANZA CONMIGO

Ven, danza conmigo la danza del amor,

Deja que mis manos guíen esa cintura,

Deja que mis labios te besen con primor,

Gocemos esta danza que nos lleva a la locura.

Posa tu boca en el semblante mío,

Apoya todo tu cuerpo en mi regazo,

Muévete con fuerza como agua de río,

Fundidos con amor en un fuerte abrazo.

Afuera llueve a raudales,

Y en nuestros cuerpos llueve sudor,

Mágica forma de alejar todos los males,

Sin temores, dudas ni pudor.

Danza conmigo amante mujer,

Las melodías de una mágica canción,

Danza conmigo hasta el amanecer,

Hasta el hastío de una mística pasión.

LLÉVATE MIS OJOS

Llévate el brillo de mis ojos cuando yo muera,

Llévatelos sin reparos mi niña hermosa,

Porque donde yo esté quisiera,

Verte nuevamente desde mi fosa.

No llores por mí, ni pierdas la calma,

Pues nada ya de mí esperas,

Más si quieres vente conmigo, prenda del alma,

Te esperaré hasta el día en que tú mueras.

Llévate mis ojos para verte llorar,

Cuando de mi te acuerdes,

Así nunca dejarte de amar,

OH, mi niña de los ojitos verdes.

DÉJALO QUE DESCANSE EN PAZ

 

En vida fue tranquilo y sereno,

Nunca hizo el mal a nadie,

Más cuando Pedro murió,

Le cercenaron el cráneo

Y le estrujaron los sesos,

Y sus entrañas frías,

Se las sacaron del pecho,

Por ganar unos pesitos

Esos macabros paramédicos,

Presumen una rigurosa autopsia,

Para saber de qué murió,

El bondadoso Pedro,

Aquel tímido soñador,

Que solo escribió versos,

Tan sencillos como su alma

Y como el mar acerbos....

Por favor pérfidos médicos,

No profanen un cuerpo ya muerto,

Deja que descanse en paz,

Nada sacan con ello,

Con saber una verdad,

Ya nada revivirá al muerto,

Esa verdad helada,

Se va con el difunto al cielo,

Allí estará presto al examen,

De un bondadoso médico,

Que no necesita autopsia,

Para descubrir lo cierto,

Y cura con amor,

Para siempre aquellos restos.

Cundo yo muera, oíd,

Aprovechados médicos,

No me aserréis el cráneo,

Ni me estrujéis los sesos,

Ni el corazón ya frío,

Me lo arranquen del pecho......

Pues yo muero,

De la misma enfermad de pedro,

Escribiendo versos fríos,

Para sentir sosiego,

Muero de soledad,

Y esa enfermedad,

No la podrán encontrar,

Ni en los sesos,

Ni en el cráneo,

Ni en las míseras entrañas,

Se van con el alma fría,

Hasta el final de los tiempos.

ROSAS FRESCAS

Salí de mañana a mi bello rosal,

Mojadas aún por el fresco rocío,

Contraste armonioso con el blanco arenal,

Escojo las rosas para el amor mío.

Rosas bellas protegidas por espinas,

Lucen bellas y preciosas,

Cual trinar de golondrinas,

Son por ende, de las flores las más hermosas.

Son para una mujer especial,

Que entrega mucho amor a granel,

Que es tan pura cual agua de manantial,

Y tan pura y especial como rama de laurel.

En su regazo cómodo estuve un día,

Me brindó calor, abrigo y comprensión,

De sus labios escuché una dulce melodía,

Y siempre me llevó en su noble corazón.

Para ella, que defiende a sus hijos cual fiero león,

Que desea para mí siempre lo mejor,

Deposito hoy las rosas en un viejo jarrón,

Vertiendo en ellas mi alma y mi más puro amor.

Para ti madre querida,

Única dueña de mi ser,

Que jamás su alma se torne herida,

Y siempre me vea a su lado crecer.

Que nunca seas extraña ante mis propios ojos,

No quiero ser soñador ni peregrino,

Que siempre tenga flores y no fríos abrojos,

Cuidarte hasta la tumba, así me lo imagino.

SE TE OLVIDO AMAR

 

¿Por qué no vienes ahora?

¿No ves que estoy muy triste?

Siempre te espero a toda hora,

Ahora comprendo que el amor no existe.

¿A caso intentas,

Darme calor en la distancia?

¿No sabes que con tu frialdad me atormentas?

¿y que me muero por sentir tu presencia?

Y aún así, dices que me amas,

No es amor lo que a mí te mueve,

El amor es como el sol hecho de llamas,

Y donde hay llamas jamás prospera la nieve.

El amor se lleva en el corazón

Y no en la costumbre,

Por él se pierde la razón,

Y se llega hasta la misma cumbre.

El amor debe subir a Dios como el incienso,

Alimentarse con detalles y armonía,

Para que cada día sea más intenso,

Y no caer en la pérfida monotonía.

Pero... ¿acaso tu piensas que el amor es frío?

Que puede prosperar en los corazones muertos?

Se te olvidó amar, corazón mío.......

Al menos una lágrima vierta sobre mis restos yertos.